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Ya hemos hablado en otros artículos del blog que el embarazo es un juego en equipo, y que tanto como la madre como el padre, o las dos madres, deben tener un papel protagonista. Es evidente que por biología una de las partes hará más trabajo, pero eso no quiere decir que la otra parte no haga nada.

En los últimos estudios sobre la evolución de los embriones, se ha demostrado que hay una relación entre el desarrollo posterior del bebé y el hecho de que se hable con la barriga de la madre.

Curiosamente, nuestras abuelas, sin tanta tecnología, ya hacían este tipo de cosas de forma natural, por lo que en cierta manera, los humanos ya estamos programados para ello. Es más, durante el embarazo ya te habrás dado cuenta que se tarda muy poco en, de forma instintiva, empezar a tocar con la mano la barriga, incluso en las primeras semanas de embarazo.

El padre, su voz, su calor

Incluso algunos estudios han determinado que cuando se pasa mucho tiempo con la mano en la barriga, ese calor es detectado por el embrión, que de forma natural se aproxima hacía ella, buscando ese calor y contacto.

Por eso, es una buena cosa que en la cama, cuando estáis leyendo o viendo la televisión, con el móvil o mirando el techo viendo pasar el tiempo, el padre pueda poner una mano en la barriga, para ir generando lazos afectivos con el futubo bebé.

También es habitual que los padres den besos y hablen con la barriga. Esto es muy bueno, ya que los bebés escuchan voces, aunque es evidente que no saben distinguir el significado, y esas voces serán las que luego relacionaran con seguridad cuando nazcan y empiecen a desarrollarse en el mundo.

Es evidente que la voz de la madre será escuchada por el embrión por el simple hecho de estar dentro de la madre, pero también es curioso como la voz grave de los padres suele ser muy reconocible, y por tanto, cuando nacen, si se ha tenido comunicación abundante, suele ser reconocible para el bebé.

Por tanto, no es mala idea que el padre hable con la barriga, le haga caricias y la toque con la mano. No se trata de leer un libro sobre la historia del Imperio Romano, pero si se puede ir diciendo alguna cosa, comentando lo que sucede, hablándole con normalidad, para que se vaya acostumbrando a las voces de los que luego serán las personas en el mundo que más quieran al bebé.

A las 20-25 semanas

Son a las 20-25 semanas de gestación que empiezan a tener la capacidad auditiva, y por tanto que las voces de la madre empezaran a ser relacionadas con lo calentito y cómodo que está allí dentro. De nuevo, todo será muy primitivo, muy elemental, pera pasará.

A partir de las 25 semanas ya se considera que está desarrollado la capacidad para escuchar, y por tanto, aquí entra en juego el porqué de los padres deben explicar cosas, muchas de ellas cotidianas, repetir incluso el futuro nombre si se ha escogido.

Volviendo a las cosas ancestrales, la mayoría de embarazadas, sin saber bien bien porqué, hablan largamente con su barriga, y les van incluso explicando lo que hacen por casa como si de un acompañante se tratase. Esto es muy sano, la propia madre naturaleza por simple intuición nos incita a hacerlo.

Por eso, el padre también debe participar en esto, y mucho mejor si se van generando espacios dónde los tres empecéis a tener y tejer vuestra futura relación de amor. Es más, puede ser una excusa genial para apagar móviles y tener unos minutos para vosotros tres (o 4 si ya tenéis otro retoño por casa), y aislados de la tecnología, el ruido, la rapidez y el estrés de la vida diaria, se va haciendo camino el milagro de la vida.



Author

Padre primerizo, soporte logístico y coordinador de la "llegada".

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