Después de nueve meses de espera, tienes a tu bebé en brazos. El regreso a casa es un período de adaptación. Comienzas el desafío como madre primeriza junto a tu hijo e inmediatamente despiertan muchas preguntas: ¿Por qué llora? ¿Tiene hambre? ¿Quiere dormir?. Los primeros 10 días se convierten en una aventura inolvidable. Sigue los consejos y cuidados indicados por tu médico.  Las vivencias de otras madres igualmente te ayudarán a despejar dudas. En este espacio se facilita una guía práctica sobre los cuidados del recién nacido y sus características especiales.

Una nueva vida en casa

El primer día fuera del hospital es un reto. El llanto de tu hijo es un lenguaje que poco a poco aprenderás a interpretar. Su alimentación y aseo serán rutinas que gradualmente podrás controlar e integrar a tu cotidianidad. Cada paso de este ciclo te exigirá trabajo y compenetración familiar. En las siguientes líneas encontrarás los aspectos más importantes que debes conocer sobre tu recién nacido y sus necesidades.

¿Cómo es la apariencia física del bebé?

Los anuncios de la televisión o las revistas te muestran bebés con los ojos bien abiertos y sin marcas en la piel. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Aquí algunas de las características que puedes observar en tu hijo.

  • Piel: Su color varía desde una tonalidad rojiza-violeta, hasta un matiz azul violáceo. Notarás que con la actividad física se volverán más intensos. También es posible que aparezcan erupciones, manchas generadas por el frío o másculas rosas en los párpados superiores y la parte posterior del cuello. Estos síntomas desaparecerán gradualmente.
  • Cabeza: Si tu hijo nació con la ayuda de fórceps, visualizarás las marcas de las pinzas en su cara, mejillas o mandíbulas. No debes preocuparte, ellas se desvanecerán pronto. La cabeza también puede tener una forma alargada. Los huesos del cráneo se amoldan para el nacimiento y generan una deformidad temporal, que desaparece después de la primera semana. La cabeza tendrá dos puntos blandos llamados “fontanelas”. La que está ubicada en la parte superior del cráneo se cierra después del primer año, mientras que la posterior lo hace después de cuatro meses.
  • Rostro: Puede lucir hinchado y asimétrico. La posición del bebé en el útero produce esta desigualdad. Ella desaparecerá naturalmente en pocos meses o semanas.
  • Ojos: Los niños no nacen con su color de ojos definitivo. Su pigmentación final aparecerá entre los 6 y 12 meses. Tu bebé enfoca a una distancia de 8 a 14 pulgadas. Sus párpados pueden estar inflamados. Si observas una mancha de color rojo brillante es síntoma de una hemorragia subconjuntival. No te preocupes, ella es una consecuencia normal del parto y dejarás de verla entre 7 y 10 días.
  • Cordón umbilical: Debes mantenerlo limpio y seco. Se cae generalmente después de 12 o 14 días del alumbramiento. Sólo debes llamar a tu médico en caso de que detectes mal olor, pus o endurecimiento de la piel.

Cuidados para el recién nacido

La alimentación

Hay dos formas de alimentar a tu hijo en los primeros 6 meses. Lactancia: El pecho materno es el alimento perfecto para tu bebé. Contiene los nutrientes que él necesita para crecer saludable. Es también un poderoso lazo íntimo y afectivo. No todas las mujeres pueden amamantar fácilmente, si ese es tu caso, no te des por vencida. Busca asesoría y práctica varias técnicas para estimular el fluido de la leche. En las primeras semanas tu hijo puede comer entre 8 y 12 veces por día.

Leche de fórmula: Encontrarás tres tipos de fórmulas: en polvo, líquido concentrado y listas para comer. Asesórate con el pediatra sobre cuál es la más indicada para tu recién nacido. Asegúrate de esterilizar los biberones y las botellas con agua caliente y jabón. La frecuencia y cantidad de las comidas cambia según la edad:

  • 0 a 1 mes: De 6 a 8 comidas aprox. Con 2 a 5 onzas por porción
  • 1 a 2 meses: De 5 a 7 comidas aprox. Con 3 a 6 onzas
  • 2 a 3 meses: De 4 a 7 comidas aprox. Con 4 a 7 onzas.
  • 3 a 4 meses: De 4 a 6 comidas aprox. Con 6 a 8 onzas.

El baño

En su primer año tu bebé sólo requerirá asearse cada 2 o tres días. Los baños de esponja son los más recomendables en esta etapa. Realiza esta actividad en un ambiente cálido. El agua debe tener una temperatura tibia. Usa un jabón neutro y lociones libres de alcohol. Al terminar cubre su cabeza con una toalla seca para mantenerlo caliente.

El sueño

La posición más segura para dormir a tu bebé es acostarlo boca arriba. Los estudios demuestran que disminuye el riesgo del síndrome de muerte súbita (SIDS). También ayuda a evitar ahogos o la obstrucción de los alimentos en las vías respiratorias. Su habitación debe tener una luz tenue y una temperatura agradable.

Cambio de pañales

El primer paso es estar preparada y tener todos los accesorios necesarios a la mano. Cambia a tu bebé cada vez que lo requiera. Hazlo sobre una plataforma resistente y cómoda. Si se trata de una niña asea sus genitales de atrás hacia adelante. En el caso de los varones limpia la piel que está debajo del escroto con delicadeza.

Cómo hacer eructar al bebé

Hay tres posiciones que ayudan a tu hijo a liberar los gases: su cabeza sobre tu hombro, mientras sostienes el cuerpo sobre tu pecho. Luego le das palmaditas en la espalda. La segunda consiste en colocarlo boca abajo sobre tus piernas y en la tercera lo sientas, sosteniendo su barbilla con una mano.

 



Author

La mejor experiencia de mi vida fue tener a mi niñita. Compartir lo maravilloso de todo el proceso es como volver a rememorarlo por un momento.

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