Uno de los elementos que más ilusión hacen a los futuros papás, y que más discusiones puede llegar a generar, es la elección del nombre del bebé. Lo cierto es que existen multitud de motivos por los que escoger un nombre y no otro: tradición, gustos, promesas, recuerdos, vivencias… pero pase lo que pase es una de aquellas cosas que más ilusión hacen, y que en cierta manera determinará el futuro del bebé.

Por eso, la elección del nombre debe ser una decisión consensuada, en la que estén de acuerdo las dos partes, y por supuesto que la familia y los amigos pueden ayudar, pero debemos siempre tener en cuenta que al final los padres no son los demás, y que por tanto debemos sentirnos cómodos con la decisión que hayamos tomado.

La tradición, que ya no se suele utilizar

Como siempre, la tradición nos puede ayudar en momentos de duda. De forma práctica, se suele poner el nombre del padre/madre de los futuros papás y mamás, o incluso el de los abuelos.

Si no tenéis muchas ideas, o tampoco os queréis romper demasiado la cabeza, la tradición suele ser una buena forma de hacer las cosas. Además, la noticia de saber que seremos padres algún día también hace que nos volvamos más nostálgicos y cariñosos con nuestro pasado, en ese caso podemos acabar poniendo el nombre del futuro abuelo o abuela.

Listas y más listas

Una buena forma para elegir el nombre del bebé suele ser la creación de listas. Alerta con esto, porque un par de listas están bien, pero tampoco nos podemos volver locos, por ese motivo con un par hay más que suficiente.

Puedes empezar con aquellos nombres que te gusten de tu entorno, y poco a poco ir dejando unas pocas opciones, que consensuadas con tu pareja sean las ganadoras. Es un proceso divertido, porque en él puedes analizar tus gustos y tus formas de pensar.

Nombres completos y diminutivos

Otra de las discusiones clásicas es el de los diminutivos o nombres completos. Cada vez la tendencia es a ir convirtiendo los antiguos diminutivos en nombres propios, por ese motivo, no te debe extrañar que quizá hayas conocido a gente que habitualmente son llamados de una manera pero en su documentación oficial tiene otra denominación.

Los nombres completos siguen siendo una robusta tradición, y aunque cada país tiene sus normas a la hora de poder registrar nombres, lo cierto es que no te debe apurar que tu bebé tenga un nombre “oficial” más largo y otro más “corto” que sea la forma cariñosa en la que lo denomines en casas.

Al fin y al cabo lo de los diminutivos y motes ha sido una constante a lo largo de la historia.

Nombres compuestos

Los nombres compuestos son aquellos que surgen de la unión de dos nombres, quizá los más conocidos son las combinaciones con “Jose”, ya que es uno de los nombres bíblicos más habituales.

Esta “tradición” de componer el nombre con uno de cada familia de la pareja también puede ser una opción para aquellos que quieran tener un detalle con sus dos familias, y poder celebrar mejor la unión entre ellas. También era habitual que el segundo nombre fuera el del santo o santa del día en que se bautiza al bebé, por tanto no solamente está el factor familiar en esta combinación.

También hay que admitir, que esta práctica va en desuso, ya que las parejas se sienten cada vez más independientes de los lazos familiares tradicionales que existían hace décadas.

El mejor nombre posible

No sabemos que combinación o que forma escogerás para elegir el nombre del bebé, pero lo que si estamos seguro es que debe ser uno que te guste, ya que será uno de los nombres más importantes de tu vida, así que teniendo esa consideración, mejor que sea el nombre de bebé más precioso del mundo, para los futuros papás.



Author

Padre primerizo, soporte logístico y coordinador de la "llegada".

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