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No existe un sexo mejor que el otro. Cada uno tiene sus diferencias, y no por ello podemos considerar que uno u otro sexo está por encima del otro.

Debemos dejar atrás los días en los que se pensaba que un sexo era mejor que el otro, y en la sociedad avanzada en la que queremos vivir, debemos luchar y perseverar por la igualdad entre los diferentes géneros.

Dicho esto, lo que si existe son preferencias personales de cada persona que hacen que tengan ganas de que el futuro bebé sea de un sexo o de otro. Pero todas estas preferencias no deben ser jamás un motivo de desengaño o frustración. Además, siempre se está a tiempo de tener otro bebé más adelante y probar suerte.

Mitos y leyendas sobre el sexo del bebé

Debemos tener en cuenta, que como en todo lo relacionado con los bebés, existen muchos mitos y leyendas que la cultura general ha ido incorporando como ciertos en el acerbo general, y en verdad no tienen base científica.

Quizá uno de los más llamativos es que los bebés siempre acaban teniendo más cariño al sexo contrario del que son, y por tanto, los padres quieren hijas y las madres hijos.

Realmente estas afirmaciones no tienen ninguna constatación científica real que las defienda, y al final, el cariño que tenga un bebé por sus padres o madres se determina por la evolución natural del mismo bebé, así como los eventos que se vayan produciendo a lo largo de su vida.

En caso de duda, debes pensar hasta que punto tu mismo/a quieres más a tu madre o padre, y te darás cuenta que el amor hacía los progenitores, en circunstancias normales, es repartido a partes iguales, por tanto esto no debe suponer un desengaño de ningún tipo.

Existen parejas que prefieren la sorpresa en el momento del parto, ya que no quieren saber el sexo de sus bebés, más bien porque quieren seguir el método tradicional de la sorpresa y el hecho consumado, o bien porque les da completamente igual.

Sea como fuera, la ciencia nos proporciona formas de saber el sexo de nuestro bebé sin mayores problemas y en etapas de gestaciones bastante prematuras.

¿Cúando se sabe si es niño o niña?

Pero si tengo algo de desengaño… ¿que hago?

Si no has conseguido entender que en una sociedad avanzada no existe ningún sexo mejor que el otro, y has sentido un desengaño en este sentido, debes pensar que no hay mejor “terapia” que el paso del tiempo, y ante todo, el propio nacimiento.

Cuando tengas en tus brazos el niño o niña por primera vez, y sus ojos te miren, se acabarán todos los desengaños y empezará el amor incondicional que biológicamente los humanos tenemos programados versus nuestros descendientes.

Además, ya durante el embarazo irás viendo que el sexo no determina tanto las cosas, el 90% de las cosas son iguales entre unos bebés y los otros. Incluso decisiones sobre si queremos que la futura niña tenga los agujeros de las orejas, son comparables a decidir si al niño se le debe practicar la circuncisión para mejorar su salud posterior.

Por tanto, como ya decíamos al principio, más bien se trata de entender que cada sexo tienes su cosas, pero que en todo caso, no representa ningún drama ni diferencia substancial el uno con le otro. Simplemente deberemos adaptarnos.

Nuestro consejos final es claro: déjate llevar por el amor incondicional para con tu bebé, y olvídate de viejos mitos y prejuicios, estás a punto de crear una vida, intenta que esa nueva vida sea una versión mejor que la anterior.



Author

Padre primerizo, soporte logístico y coordinador de la "llegada".

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