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A pesar de ser una de las etapas más especiales en la vida de cualquier mujer, el embarazo, puede estar repleto de dudas e incertidumbres, especialmente referentes al proceso de parto, una experiencia totalmente desconocida para las madres primerizas. Pero, no hay de que preocuparse, a lo largo de este artículo te aclararemos las principales dudas sobre cómo inicia este bonito trabajo de ser mamá.

Las primeras horas

Alrededor de la semana 38 el útero puede comenzar a presentar contracciones que van aumentando en frecuencia, duración e intensidad a medida que pasan las horas desencadenando así el trabajo de parto. Además, estas contracciones vienen acompañadas de otras manifestaciones propias del periodo de preparto, como son: el fenómeno de aligeramiento, debido al descenso de la altura uterina ocurrido por el acomodamiento de la cabeza del bebé en la pelvis materna, aumento del número de micciones, calambres en los miembros inferiores, nerviosismo, incomodidad y por supuesto expulsión del tapón mucoso, lo que se refleja como un flujo vaginal viscoso con algunas trazas de sangre.

Dicho esto, lo primero que debes tener en cuenta para saber si estoy de parto es el tiempo de embarazo que tienes y las características de las contracciones. Es decir, si estas se vuelven cada vez más largas, dolorosas y frecuentes, es hora de acudir a tu médico tratante.

Periodo inicial del parto

Se compone por tres fases o periodos:

  • Borramiento y dilatación.
  • Expulsivo.
  • Alumbramiento.

El primer periodo se divide en dos fases, la “fase de latencia” y la “fase activa”. La fase de latencia es el punto de inicio de todo el proceso, comienza con el periodo de preparto y termina cuando se alcanza los 2 centímetros de dilatación. Es en esta etapa donde ocurre el borramiento del cuello uterino, tomando aproximadamente un promedio de 8 a 5 horas de duración según la cantidad de partos previos.

Por otro lado, la fase activa se identifica por tener una progresión uniforme que va desde los 2 centímetros hasta los 10 centímetros de dilatación, los cuales tardan cerca de 7 horas en mujeres que nunca han parido y de 2 a 4 horas en madres con partos anteriores. El grado de dilatación va íntimamente ligado al nivel de descenso del bebé, ya que si durante el periodo de preparto su cabeza apenas atravesaba la sección superior de la pelvis, para la fase activa el pequeño debería encontrarse en la porción media, listo para asomarse a su nueva vida.

Otro punto a destacar dentro de esta fase es la famosa “ruptura de fuentes”, un indicio inequívoco de que te encuentras en pleno trabajo de parto. La ruptura de membranas puedes identificarla como la sensación de haberse orinado. Es sumamente importante que busques atención médica una vez que te hayas dado cuenta de esto, porque al perderse la continuidad del saco amniótico el bebé corre riesgo de infectarse con agentes patógenos presentes en el ambiente.

Periodo expulsivo

La segunda etapa del parto conocida como periodo expulsivo consiste en la dilatación completa del útero con la finalidad de dar paso al bebé al mundo exterior. Para dicho momento es probable que ya sepas que estás de parto, sin embargo, en ciertos casos como el de las madres con varios partos anteriores, el proceso ocurre tan rápido (gracias a la adaptación uterina) que en muchas ocasiones la etapa de borramiento y dilatación se reduce significativamente, haciendo que el expulsivo se presente casi sin antecedentes.

En la etapa expulsiva, sentirás presión en el área del vientre y unas profundas ganas de pujar. Hazlo sin miedo, dado que eso ayudará a tu bebé a salir más rápido del canal vaginal.



Author

La mejor experiencia de mi vida fue tener a mi niñita. Compartir lo maravilloso de todo el proceso es como volver a rememorarlo por un momento.

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