Atrás quedan ocho meses intensos. Durante ese tiempo pasaste por un carrusel de emociones que han cambiado tu forma de ver la vida. Aunque parece que fue ayer, el tiempo ha pasado rápido, entre la alegría de ser mamá y la incertidumbre por saber cómo será tu hijo.

Por si fuera poco, has tenido que aprender a controlar el estrés en muchas situaciones. Y no solo eso. Ahora sientes que estás mejor preparada para el gran momento que tanto has esperado. El noveno mes de embarazo es el más emocionante y a la vez el de mayor nerviosismo.

Más cambios, mayor felicidad

Los cambios que experimentas durante esta etapa final, son los que te permiten preparar el cuerpo para el parto. Pero son los más felices. Solo en cuestión de semanas puedes tener al bebé en brazos, mirando su tierna e indefensa mirada. ¿Estás preparada? Aquí te contamos algunos de ellos.

Uno de los cambios importantes lo sentirás en la zona pélvica. Tu cuerpo se acondiciona para el momento en que el bebé desciende hasta esta zona para el nacimiento. Así que es normal que sientas ciertas molestias relacionadas con el movimiento del feto. Por otra parte, es probable que sientas cansancio e incomodidad debido al peso que gana el bebé durante estas semanas cruciales.

Los especialistas coinciden que para la semana 37 el bebé está completamente desarrollado. En otras palabras, ya está listo para vivir fuera del útero. Como su espacio se reduce debido al peso y tamaño que adquiere, sus movimientos pueden ser mínimos y momentáneos. Pero, aun así, debes sentirlo durante el día.

Cuando falte poco para el parto, el bebé va a adoptar una posición más cómoda, es decir, se coloca sobre tu zona pélvica en posición fetal. A partir de entonces es normal que empieces a sentir una leve presión sobre la zona baja del abdomen. No te preocupes, todo va bien. Además, este cambio favorece que puedas comer y respirar mejor. Aunque será difícil sentarse o caminar.

Algo que puedes empezar a notar es que tu barriga se tensa considerablemente. Esto te va a ocasionar picor intenso. La primera reacción será rascarte a más no poder. Resiste la tentación de hacerlo. Lo único que lograras es causar más irritación. Lo mejor es que mantengas bien hidratada esa zona.

Durante esta fase final, el tamaño de tu barriga es enorme, por esta razón sentirás más cansancio o más molestias. Asimismo, puedes observar mayor hinchazón en los pies y tobillos. Evita estar mucho tiempo de pie, descansa más seguido. Sin embargo, no todo es desagradable. Una buena noticia es que mantendrás estable tu peso.

También empezarás a sentir alivio cuando el bebé descienda a la pelvis. Esta postura favorece tu respiración y alivia la presión que sientes entre las costillas. Pero te va a ocasionar otras molestias. Como la vejiga se presiona con este movimiento, lo más seguro es que sientas pesadez en las ingles y unas ganas irresistibles de hacer pis. Todo sea por tener muy pronto a tu criatura acurrucada.

Cambios psicológicos, mayor estrés

Por último, y no menos importante, es que te sentirás más ansiosa e inquieta a nivel psicológico. Es normal, ya que lo que quieres es que este largo proceso termine ya. Recuerda las técnicas de relajación que has aprendido durante este tiempo. Ahora las necesitas poner en práctica más que nunca. Si quieres tener todo preparado para el nacimiento, no te angusties.

Recuerda que no estás sola en esto. No malgaste las energías innecesariamente. Las vas a necesitar durante el parto. Lo mejor es que pidas ayuda a tu pareja o familiares. Mientras llega ese día tan anhelado, procura estar relajada y concentrada para el momento más feliz de tu vida: la llegada de un nuevo integrante a la familia. Disfruta cada momento de tu embarazo.



Author

La mejor experiencia de mi vida fue tener a mi niñita. Compartir lo maravilloso de todo el proceso es como volver a rememorarlo por un momento.

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